Con el cambio de estación, especialmente con la llegada de la primavera, notaréis a vuestros hijos más cansados de lo habitual, e incluso más irritados o de mal humor.  Es común que los niños manifiesten en esta época del año un cuadro de decaimiento generalizado, un trastorno del mecanismo fisiológico: la astenia primaveral.

Este agotamiento se debe en gran medida a que los días son más largos. De manera que los niños suelen aprovecharlo desarrollando un mayor número de actividades  físicas al aire libre, a diferencia de invierno que pasan más horas en casa. Por lo cual es normal que se cansen más temprano de lo habitual e incluso les cueste más levantarse al día siguiente.

En principio, estos síntomas suelen durar entre una semana y quince días, que es aproximadamente lo que le cuesta a nuestro organismo adaptarse a los días de sol más largos y las nuevas temperaturas que aparecen en esta estación.

Desde Saltando en los Charcos os vamos a dar unos prácticos consejos para llevar mejor estos cambios

¿Qué puedes hacer?

Estas son algunas pautas fundamentales que puedes seguir para que tus hijos recarguen las pilas cuanto antes:

  • Fíjales unos horarios fijos de sueño y de alimentación. Así su organismo estará más predispuesto al descanso y a dormir cuando llegue el momento de irse a la cama. Así conseguiremos que los peques no gasten energía en desvelarse ni en forzar a comer sin apetito y que inviertan esa energía para mantenerse más enérgicos y estar de mejor humor.
  • Evita que pasen muchas horas sin comer. No comer durante mucho tiempo puede producirles bajones de azúcar que agudizan la irritabilidad y el cansancio.
  • Vigila que estén bien hidratados. Generalmente los niños se concentran tanto en sus juegos que no se dan cuenta de que tienen sed, esta falta de agua en el organismo altera el equilibrio hídrico y produce decaimiento y malestar.
  • Incluye en su dieta una alimentación basada en alimentos energéticos que será una aliada para que tus peques recuperen su vitalidad. Prioriza las frutas, los cereales y los lácteos.
  • Intenta que tus hijos hagan deporte, aprovecha el buen tiempo y llévalos al parque, así al llegar la hora de dormir estarán más cansados y descansarán con más facilidad.
  • Cuida la protección solar de su piel con crema de alto factor de protección y de cabeza poniéndoles gorros para evitar quemaduras en la piel, insolaciones y dolores de cabeza a consecuencia de la excesiva exposición solar.
  • Vísteles con capas de ropa para poder quitar o poner según suba o baje la temperatura (los cambios son frecuentes en primavera) mientras juegan al aire libre y con prendas de fibras naturales que transpiren bien.
  • Aumenta la higiene en casa con los niños, en estas fechas los agentes patógenos comienzan a multiplicarse más rápidamente, por lo que hacer una limpieza a fondo al menos una vez por semana es muy importante.
  • Cuidado con los bichitos y los mosquitos, con la llegada del buen tiempo los insectos proliferan y a los niños les encanta tocarlos o cogerlos y, en el caso de los mosquitos, da la sensación de que tienen especial predilección por los más pequeños de la casa a la hora de picar. Por ello, hay que protegerlos, pero, ojo, pon atención a la composición y ten especial cuidado al elegir el producto, ya que algunos pueden tener componentes tóxicos para los niños.
Redacción

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