El estudio debe ser, ante todo, una experiencia gratificante  para niños y adolescentes que, además de ampliar sus conocimientos, les permita descubrir sus capacidades y posibilidades, aparte de facilitar la comprensión de nuevas realidades.

El proceso de aprendizaje debe producirse desde dentro hacia fuera. El niño posee una estimulación natural para aprender y si sustituimos este proceso natural de descubrimiento, anulamos su capacidad de asombro a la vez que su necesidad y motivación para afrontar nuevos retos.

El niño que asume y comprende esta realidad es porque así se lo han transmitido unos profesores comprometidos, motivados y creativos en su tarea de enseñar y unos padres presentes y guías en todo momento en la vida de su hijo.

ENSÉÑAME A “APRENDER BIEN”: DECÁLOGO

Lugar de estudio adecuado

Tu hijo debe hacer los deberes con tranquilidad, fuera de ruidos, televisión, móvil… elementos que puedan perturbar su ambiente de trabajo. El escritorio debe estar ordenado y su habitación iluminada.

Establecer un horario

Establecer un horario de estudio hace que se responsabilicen y se fomenta así también su autonomía personal.

No existe ninguna regla general que indique cuál es el momento idóneo para hacer los deberes.

El momento viene determinado por las asignaturas que haya tenido durante la jornada, por las actividades complementarias y extraescolares y también depende del día que haya tenido el niño.

De cualquier modo, el horario debe ser realista, flexible y se debe ajustar  a tiempos no demasiado largos para que puedan tomarse pausas de descanso.

Tiempo de estudio

Algunos niños necesitan más tiempo de estudio, otros menos. En cualquier caso depende de la edad y del curso.

En términos generales, en Primaria necesitarán una hora, más o menos, para estudiar y realizar las tareas diarias mientras que en Secundaria con dos horas más o menos y dependiendo del día será suficiente.

Control y organización

Para asegurarte de que tu hijo haga los deberes debes controlar su agenda. Debes saber en qué asignatura tiene deberes, cuándo debe entregarlos, qué trabajo o trabajos debe finalizar o entregar en un plazo determinado, si es un trabajo de equipo o individual… En todo caso, es recomendable que tu hijo lea en su agenda las anotaciones del día que ha hecho y a ser posible en voz alta para asegurarte de que sois los dos los que poseéis la misma información y de esta manera clarificar dudas sobre el orden en que va a realizar los deberes, qué se deja para el final…

La agenda, además, puede ser un instrumento muy eficaz para intercambiar información con el profesorado.

Es muy importante revisar la agenda para que de esta forma las tareas programadas no caigan en el olvido y se pueda organizar su plan de estudio diario sin agobios y sin emociones negativas.

“Nosotros ya lo hemos aprendido”

Conviene recordar que los deberes son suyos y no debemos tomarlo como algo personal. Debemos evitar frases como “tenemos hoy muchos deberes” o “mañana tenemos examen”, ya que así estaremos eximiéndolos de su responsabilidad y el niño terminará por asumir que los deberes son de los dos: suyos y nuestros.

Tu hijo debe aprender de forma independiente y autónoma.

Las dificultades: ”no me sale y no lo entiendo”

Intenta averiguar por qué en determinados momentos cuesta tanto; si no puede encontrar un camino para solucionar sus dudas debemos preguntarnos: ¿es porque no lo entiende realmente o es porque está muy despistado? En cualquiera de los dos casos, en esos momentos, debemos sentarnos a su lado y afrontar con tranquilidad sus dudas intentando darle apoyo. Si es necesario, que se tome una pausa para descansar y volver a retomar la tarea para que, con nuestra ayuda, se eviten bloqueos que pueden acarrearle frustración y abandono.

Los errores: oportunidades para aprender

Debemos comentar con nuestros hijos diariamente el trabajo que han realizado en clase. Si han comprendido todas las explicaciones, si ha habido algún tema o algún ejercicio en concreto que no han entendido, si se han sentido motivados para avanzar, qué dudas han tenido y cómo las han resuelto.

Es importante hablar de los aciertos pero también de los errores- olvido de la agenda, de cuadernos, de tarea que no se ha reflejado en la agenda…- para que puedan reflexionar y pensar alternativas a sus equivocaciones.

Es necesario que sean ellos los que busquen soluciones a sus errores; de esta forma aprenden a gestionar las dificultades y frustraciones desarrollando su propia autoestima y seguridad.

Corregir los deberes

Podemos invitar a que sean ellos los que los corrijan. Si aun así no se dan cuenta de dónde está el error, se lo señalaremos para que sean ellos mismos los que los subsanen.

Las extraescolares y actividades complementarias

Si llenamos su semana con multitud de actividades extraescolares solo conseguiremos agobiarles y enfadarnos todos.

Debemos evitar que hagan los deberes a última hora porque estarán muy cansados y los interiorizarán como un castigo además de restar margen a su tiempo libre y a la posibilidad de disfrutar en familia.

Motivar, ayudar y reforzar

Cuando a nuestros hijos les alentamos y les infundimos valor, ellos mismos son capaces de valorar su esfuerzo y no dependen tanto de valoraciones externas para motivarse, adquieren mayor confianza en sí mismos , en sus posibilidades y en sus capacidades.

Yolanda Gota

Yolanda Gota

Profesora de pedagogía terapéutica y licenciada en pedagogía

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