“Se define como Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad al trastorno de origen neurobiológico que se inicia en la edad infantil y se caracteriza por un “patrón” constante de falta de atención y/o hiperactividad-impulsividad más frecuente y acusado que el que se observa en individuos con un nivel de desarrollo semejante”

Aunque suele detectarse en edad infantil, se trata de un trastorno crónico, que acompañará a la persona a lo largo de toda la vida. Sin embargo, para que afecte lo menos posible en las etapas iniciales de su vida y que la persona desarrolle las estrategias necesarias para compensar los déficits, es necesario detectarlo lo más tempranamente posible para ayudarle.

Aunque, como sabemos, el diagnóstico debe ser llevado a cabo por varios especialistas (neurólogos, neuropediatras, psicólogos, logopedas, etc.) es necesario que las familias sean capaces de detectar algunas señales que pueden indicar que su hijo padece este trastorno, para posteriormente acudir al especialista. Algunos de estos indicios pueden ser:

Es un niño muy movido, en exceso. No para quieto y es algo superior a él. Aunque como sabemos, muchos niños son inquietos porque en la etapa infantil es algo que suele ocurrir, en este caso es algo diferente ya que es muy frecuente y suele interferir en su vida diaria de alguna forma.

También puede presentarse el caso contrario. Que sea un niño parado, que parece que está pensando en otras cosas, y que esté constantemente “en su mundo” como declaran muchas familias.

Tiende a dejar las cosas a medias, sin terminar. Empieza muchas cosas pero no termina ninguna.

No piensa antes de actuar. No se para a reflexionar sobre lo que va a hacer o decir y las consecuencias que puede tener. Esto le lleva a cometer demasiados errores en muchos aspectos de la vida diaria y es un problema para relacionarse con los demás.

Le es muy difícil centrar la atención en una tarea o en una conversación. Se escapa de las situaciones que conllevan concentrarse y atender durante un tiempo.

Ya en el ámbito escolar, sus resultados no suelen ser lo esperado para el tiempo que ha trabajado. Suelen obtener calificaciones bajas, los profesores suelen decir de ellos que se les olvida el material, no hacen las tareas de casa, todo ello de forma muy frecuente.

Es habitual que tengan problemas para relacionarse con los demás y para hacer amigos.

Todos nosotros, en cierta medida, a lo largo de nuestra vida hemos “sufrido” síntomas de este tipo, pero lo que caracteriza este trastorno es que estos síntomas ocurren en exceso y, sobre todo, suponen un problema para la vida diaria del sujeto y son constantes.

Es preferible que, ante cualquier sospecha sobre estos aspectos, consulte a su pediatra o al equipo psicopedagógico si el niño se encuentra en edad escolar.

Alvaro Del Caso

Alvaro Del Caso

Diplomado en Logopedia por la Universidad de Valladolid. Estudiante del Grado de Psicología por la UNED. Experto en TDAH y logopedia infantil. Nº de Colegiado 09/407

Compartir:Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter