Hoy en día es sorprendentemente común mostrar al resto del mundo fotografías de nuestros hijos, incluso antes de que nazcan, compartiendo las ecografías. Pero quizá deberíamos pararnos a pensar en cuáles pueden ser las consecuencias para nuestros pequeños de lo que los expertos ya han calificado como oversharing.

El oversharing consiste en  la sobreexposición de menores en la red, a través de imágenes y textos publicados en redes sociales como Facebook, Instagram, Pinterest, Youtube o en blogs, especificando detalles sobre su vida personal y familiar.

Desde un punto de vista jurídico, la Constitución Española recoge en su artículo 18 el  derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, y este es un derecho fundamental que corresponde a toda persona cuya titularidad es exclusiva de la persona. Pero, ¿qué pasa con los menores? ¿Quién ejercita sus derechos hasta que obtengan la plena capacidad de obrar? Pues sí, somos los padres los que tenemos la patria potestad sobre nuestros hijos y ello implica que podemos publicar imágenes de nuestros hijos en internet siempre que contemos con el consentimiento de ambos padres.

Es decir, contamos con el respaldo legal para poder subir fotografías de nuestros hijos. Pero en este tema es más importante plantearnos la cuestión desde un punto de vista moral.

Desde que nuestros hijos nacen les estamos creando una huella digital, un rastro de imágenes desde el día del parto hasta su graduación, pasando por su primer baño, el primer “pipi” en el orinal, los primeros pasos, el primer diente caído…. Todo esto forma parte de su reputación online, de su identidad en la red, y quizá cuando crezcan no les resulte gracioso el hecho de haber compartido todos sus momentos privados con el resto del mundo. Es más, pensemos en el futuro de nuestros hijos, el día en que vayan a una entrevista de trabajo y no puedan elegir qué cualidades quieren mostrar a los entrevistadores, por el sencillo hecho de que estos pueden saber TODO sobre su vida con un simple clic, cosas que pertenecen a la esfera de su privacidad pero que sus padres no se pensaron dos veces antes de publicar.

Además, tenemos que pensar en que una vez que publiquemos una imagen en internet, en internet se queda, y pueden acceder a ella todo tipo de personas. Esto entraña un grave peligro para la seguridad de nuestros hijos, pues no sabemos quién puede estar detrás de la pantalla. La Brigada de Investigación Tecnológica puso un aviso en su Facebook:

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Algunos de vosotros podréis pensar que es una exageración, pero en los últimos años han proliferado los canales de youtube de “maternidad” en los que enseñan el día a día de la vida de sus hijos sin límites ni reparos, como si de un Gran Hermano infantil se tratara. ¿Qué os parecería que vuestros padres hubieran estado ganando dinero a costa de vuestra intimidad, mostrándole al mundo entero los detalles más íntimos de vuestra vida desde su nacimiento? Para algunos esto es impensable, pero solo hay que dar un paseo por Youtube para ver que esto existe, y que no tiene ningún tipo de regulación, con el agravante del beneficio económico que están obteniendo.

Es por ello muy importante que respetemos la intimidad de nuestros hijos y que reflexionemos antes de publicar cualquier cosa en internet en cómo puede repercutir esto en sus vidas, solo hay que utilizar el sentido común y concienciarnos de las consecuencias de la universalidad de internet. Ahí lo dejamos. Pensemos un ratito en ello…

Redacción

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Saltando en los charcos. Tu nueva revista infantil en Madrid.

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