Como mis hijos mellizos de seis años se han pasado todo el fin de semana viendo y tarareando la canción y el vídeoclip de El Langui “Se buscan valientes” y me ha parecido tan, pero tan estupenda la iniciativa del rapero del “Panben”, para combatir la lacra del bullyng en la escuela (enmarcada en la campaña Doce meses , doce causas de Mediaset –mención especial para el fantástico programa Proyecto Bullyng de Jesús Vázquez que desde aquí aplaudimos-), desde Saltando en los Charcos, os voy a compartir parte de un artículo que nos ha parecido súper interesante para un tema tan desgraciadamente actual como es el acoso escolar. Se trata de un magnífico manual para que los niños apliquen fácilmente (con ejemplos de  situaciones para hacer en casa estupendos): “Como resistir el bullyng con confianza. Ocho habilidades para que los niños aprendan y usen ya”, elaborado por la organización Kidpower, teenpower, fullpower Internacional. (https://www.kidpower.org/)

La clave es guiar a los alumnos de un modo positivo y paso a paso en lugar de ponerlos a prueba, ¿Cómo? Así:

  1. Caminar tranquilamente, con atención y seguridad

Es menos probable que una persona sea elegida como víctima si se mueve o se sienta con calma, atención y seguridad. Atención, calma y confianza significa llevar la cabeza en alto, la espalda erguida, dar pasos asertivos, mirar alrededor, mostrar un rostro y un cuerpo serenos y alejarse de las personas que podrían causar problemas.

Enseñe al niño la diferencia entre ser pasivo, agresivo y asertivo en su lenguaje corporal, tono de voz y en la elección de su vocabulario. Pídale al niño que atraviese la sala, mientras lo guía para que lo haga correctamente, y alentándolo. Díle por ejemplo: “¡Muy bien hecho!” “Ahora da pasos más largos”, “Mira a tu alrededor”, “Endereza la espalda”, etc. Enséñales a los niños que pueden sentirse de un modo y actuar de otro, para que se mantengan el control de sus acciones y palabras.

  1. Alejarse con determinación y respeto

La mejor táctica de autoprotección se llama “negarse a ser una víctima”, lo cual significa “no estés allí”. Arma un escenario en el que el niño va caminando por el hall de la escuela (u otro lugar donde podría ser acosado o molestado). Puedes simular ser un matón que está apoyado a un lado del hall, mientras dices cosas ofensivas. Pregúntale al niño cuáles podrían ser estas palabras, ya que lo que para cada persona puede resultar ofensivo o irritante puede ser diferente, en diferentes lugares y ocasiones.

Guía al niño para que, al pasar por donde se encuentra el abusón, lo haga alejándose de su alcance. Recuérdale que se aleje atento, tranquilo y con seguridad, mirando hacia atrás para verificar la ubicación del matón. Ayúdale a practicar diciendo algo neutral, con un tono de voz normal, por ejemplo “Nos vemos”, o “Que tengas buen día”, mientras se aleja tranquilo y seguro. Señala que salirse de la línea o cambiar de asiento en general es la opción más segura.

  1. Establecer un límite.

Si un matón está siguiendo o amenazando al niño en una situación en la cual no puede alejarse, necesitará aprender a establecer un límite claro.

Simula tocar al niño, llamándolo por la espalda (con suavidad, la idea no es lastimarlo). Guía al niño para que se dé vuelta, que se pare bien derecho, que ponga sus manos enfrente de su cuerpo como haciendo una valla, las palmas hacia afuera, y que diga: “Basta”.

Guía al niño para que emita una voz tranquila pero clara, y que diga palabras gentiles pero firmes, es decir no debiluchas ni agresivas. Muéstrales cómo hacerlo y felicítalo cuando lo intente, aunque no le salga muy bien al principio. Ten presente que esto puede ser muy movilizador para el niño (y tal vez para ti también).

Los niños necesitan apoyo para aprender estas habilidades. La idea es que el niño se apropie de su espacio al alejarse y si es necesario, establezca un límite apenas percibe que puede suscitarse un problema, de manera que no espere a que el problema haya comenzado.

  1. Uso de la voz

Si el niño se mete en una situación en la que alguien trata de empujarlo o golpearlo, puedes practicar con él, tomándolo con suavidad, como si fueras el agresor, aunque lo harás con delicadeza. Guía al niño para que zafe de ti y que grite “¡NO!” bien fuerte. Guíalo para que diga “BASTA” “¡Eso no me gusta!” Guíalo para que mire al agresor a los ojos y que le hable con una voz firme y llevando sus manos hacia adelante como una valla. Enséñale a alejarse y a buscar la ayuda de un adulto.

  1. Protege tus sentimientos de las burlas

En las escuelas, grupos de jóvenes y familias deberían crearse espacios libres de acoso, así como también en los lugares de trabajo. De todos modos, puedes enseñar a los niños cómo protegerse de los insultos. Díle que devolver el insulto agravará el problema, y que no lo resolverá.

Una forma de quitarles poder a las palabras hirientes es decirlas en voz alta e imaginar que nos deshacemos de ellas. Hacer esto concretamente en casa ayudará al niño a que pueda hacerlo en su imaginación en la escuela.

Ayuda al niño a practicar cómo arrojar al cesto de basura las palabras hirientes que otras personas dicen. Luego, haz que el niño diga algo positivo en voz alta para sí mismo. Por ejemplo, si alguien dice “Me caes mal”, puedes arrojar esas palabras a la basura y decir: “Yo me gusto”. Si alguien dice: “Eres un estúpido”, puedes arrojar esas palabras y decir: “Yo soy inteligente”. Si alguien dice: “No quiero jugar contigo”, puedes arrojar a la basura esas palabras y decir: “Voy a buscar otro amigo”.

  1. Trabajar por la inclusión

La exclusión es una modalidad grave del bullying. La exclusión debe ser repudiada claramente y debe haber una regla expresa contra esto en la escuela. El niño puede practicar cómo insistir en expresar su deseo de ser incluido en un juego.

Simula ser un agresor que quiere excluirlo.

Haz que el niño se acerque y diga: “Quiero jugar.” Guía al niño para que se exprese de manera positiva y amistosa, y no pusilánime ni agresiva.

Pregúntele qué razón podrían tener otros niños para no incluirlo en un juego. Use esas razones para que el niño practique cómo persistir. Por ejemplo, si la razón es “No sabes jugar bien”, el niño puede decir “¡Voy a jugar mejor si practico!” Si la razón es “Ya somos demasiados”, el niño puede decir “Siempre hay lugar para uno más”. Si la razón es “Tú hiciste trampa la vez pasada”, el niño puede decir “No había comprendido las reglas. Asegurémonos de acordar las reglas esta vez”.

  1. Ser persistente para pedir ayuda

Los niños que han sido víctimas de bullying tienen que ser capaces de decirles a sus maestros, padres y otros adultos a cargo qué está sucediendo en el mismo momento, de manera clara, serena y persistente, aunque los adultos estén distraídos o les contesten mal, y aunque no les haya dado resultado pedirles ayuda en otras ocasiones.  Aprender a ser amables, firmes en las palabras, lenguaje corporal y tono de voz, aunque estén bajo presión y no darse por vencidos al pedir ayuda, será un aprendizaje útil para toda la vida.

Según nuestra experiencia, la práctica ayuda tanto a niños como adultos para aprender a persistir y obtener ayuda cuando la necesitamos. Ésta es una manera de practicar con los niños.

Simula ser un docente o alguien a quien el niño podría acudir por ayuda y apoyo. Dile al niño quién simulas ser y dónde podrían estar, dentro de la escuela. Haz que el niño comience diciendo con voz tranquila: “Disculpe, tengo un problema de seguridad”.

¡Ahora simula estar ocupado e ignora al niño cuando te habla! Guíalo para que insista y diga: “Discúlpeme, realmente necesito su ayuda”.

Ahora actúa de manera enfadada e impaciente; di “Sí, dime y ¿ahora qué pasa?” mientras sigues en lo que estabas haciendo.

Guía al niño para que diga algo en particular, como “Las niñas de allá se burlan de mí y no me dejan jugar con ellas. Ya les dije que no quiero que me insulten y que quiero jugar pero ellas no me hacen caso“ o “Esos niños están empujándome a cada rato. Traté de alejarme de ellos pero ellos siguen viniendo donde yo estoy y no me dejan tranquilo”- En la escuela, los maestros quieren que los niños traten primero de resolver sus problemas por sí mismos. Sin embargo, la intervención de los adultos se hace necesaria si esto no funciona.

Ahora dile: “Ah, qué bonito!” como si no hubieses prestado atención a lo que te contó. Esto es muy común en los adultos cuando estamos ocupados.

Guía al niño para que toque tu brazo e insista: “Por favor, escúcheme, esto es importante.” Ahora enfádate y dile: “¿No ves que estoy ocupado?”

Dile al niño que a veces los adultos se enojan y no comprenden pero que igual no debe darse por vencido cuando necesita ayuda y que explique el problema particular que tiene una vez más: “No me siento a salvo aquí porque (explicar el problema otra vez)  ______________.”

Minimiza el problema y dile: “¿Pero cuál es el problema? Simplemente no te acerques a ellos.”

Guía al niño para que sea persistente y que diga otra vez: “Esto me hace sentir mal y no quiero ir a la escuela. Por favor, realmente necesito que me escuches.”

Ahora cambia tu actitud para que el niño advierta que estás escuchando y que comprendes. Dile: “Oh, siento haberte gritado y me alegra que me cuentes esto. Cuéntame más y veremos qué podemos hacer al respecto”.

Recuerda al niño que si los adultos no escuchan, no es culpa de él, así que insista hasta que alguien haga algo para solucionar el problema. Dile que por favor te cuente cada vez que tenga un problema con alguien en cualquier lugar o en cualquier ocasión. En definitiva es la responsabilidad de los adultos crear ambientes seguros para los niños a su cargo y constituirse en buenos modelos a seguir para ellos, actuando en su defensa de maneras respetuosas y con determinación.

  1. Uso de la defensa física como último recurso

Los niños deben saber cuándo tienen derecho de herir a alguien para impedir que esa persona los hiera a ellos. En Kidpower creemos que luchar es un último recurso, cuando te están haciendo daño y no puedes alejarte o buscar ayuda.

Sin embargo, los problemas de bullying muchas veces no son tan definidos como otras situaciones de riesgo. Las familias tienen diferentes reglas sobre donde trazar este límite. Las escuelas a veces castigan a un niño que se defiende, a menos que los padres adviertan a la escuela por escrito y por anticipado que, como la escuela no protege a sus hijos, ellos apoyarán a sus hijos si ellos tienen que defenderse luchando.

Aprender a defenderse físicamente en general ayuda a los niños a sentirse más seguros, aunque no tengan que usar estas habilidades en una situación real en su vida. El solo hecho de sentirse más seguros ayuda a los niños a evitar ser elegidos como víctimas en la mayoría de los casos. Existen diferentes técnicas de defensa personal para el bullying que son diferentes de otras situaciones peligrosas.  Haz que el niño practique algunas técnicas como patear a alguien en las espinillas, pellizcar en la pierna o el brazo o golpear en el pecho. Se puede practicar al aire o con un almohadón. Piensa en la posibilidad de inscribir al niño en clases de Kidpower.

Otro artículo muy inspirador es la charla de una madre coraje amiga con hijo acosado, Sonia Sanz. Te dejamos este enlace para que lo veas con atención: https://disertacionesorales.wordpress.com/

Inmaculada Peral

Inmaculada Peral

Periodista y madre a tiempo completo.

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