Para introducirnos sobre la materia atenderemos a aquellos aspectos que diferencian la educación no formal con la escuela, tal y como la entendemos. Así pues, la principal característica que la  diferencia sería su entorno de desarrollo; en la primera, nos encontraríamos con un entorno no estructurado, así como la imposibilidad de adquirir certificados académicos reglados.

Si nos fijamos en los aspectos destacados anteriormente, podríamos observar solo deficiencias y dificultades, que elevan una sobre la otra. Sin embargo, desde una perspectiva más optimista, utilizamos estas cualidades en nuestro beneficio pues, mientras que tradicionalmente en el colegio, así como en las instituciones públicas de enseñanza, tanto  el contenido como la  metodología que el profesor debe impartir están totalmente estructurados, con pocas o nulas posibilidades de actuación o desmarque fuera de este, nos encontramos ahora con un amplio abanico de posibilidades de actuación en este nuevo campo de la educación.

De este modo, teniendo en cuenta una multitud de factores que entrarían en juego (sociales, económicos, culturales, etc.), destacaremos la importancia que juega el educador dentro de la educación no formal, la formación con la que cuenta, así como otros factores como la creatividad, la capacidad de resolución de conflictos, la capacidad de trabajo en grupo, etc. En este caso la libertad de cátedra podría ser total, si tuviéramos en cuenta que no trabajamos para una empresa privada o para algún proyecto público, los cuales nos condicionarían en gran medida, tal y como por la otra rama de la educación.

¿Cuál sería entonces la principal ventaja con la que contamos?

Si no tenemos marcados unos objetivos que los participantes tuvieran que alcanzar, evidentemente el mismo para todos, si nadie nos obliga a seguir una metodología u otra, y pudiéramos optar por aquella que consideráramos la más adecuada para nuestros alumnos, sin una serie estrictamente marcada de contenidos que tuviéramos que impartir, podríamos crear programaciones totalmente abiertas y realmente flexibles, adaptadas a las necesidades de nuestro entorno, que pudieran dar respuestas reales a las necesidades de nuestro público aunando dos factores muy importantes: educación y sentido lúdico-recreativo.

Trataremos de educar mediante el juego o diferentes actividades de carácter lúdico, para alcanzar unos objetivos que consideremos necesarios en un momento dado, siguiendo aquellas líneas de actuación que mejor se adapten a nuestro entorno y que mejor den respuesta a nuestra realidad, totalmente focalizadas, tanto para unos alumnos en concreto como para una consecución de metas previamente planteada.

Recapitulando, el mayor beneficio con el que contaremos en la educación no formal será el amplio abanico de posibilidades con el que contamos; con la objeción que esta produce, el mayor peso recae en la importancia del educador a la hora de realizar programaciones, si estas son de su propia creación.

Redacción

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